Bienvenido, Caminante, que en tu deambular llegas a mi casa. Acomódate, descansa, y si en algún momento sientes el Amor de Nuestro Señor Jesucristo llenando plácidamente tu alma, sabrás que ha llegado el momento de tomar la medicación que te prescribió el psiquiatra.

POST MORTEM

martes, 13 de enero de 2009

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